Actuar puede ser lo más difícil o lo más fácil.
Aquí debo reconocer que las premisas marketeras son muy confusas.
A veces pienso que con tanta información disponible acerca del marketing puede pasar lo mismo que con la biblia. Su mala interpretación puede llevar a las personas a cometer grandes errores.
He emprendido muchas veces por mi espíritu inquieto, por necesidad de hacer algo, porque tenía dinero disponible y quería “aprovecharlo”, porque estaba en paro, por mi mente #multiapasionada no deja de reinventarse.
Me he equivocado en la gran mayoría de esos emprendimientos.
Recuerda que esta es mi experiencia y mi punto de vista. Estoy segura de que puedes aportar mucho a este tema.
Atención
Las razones antes dichas no son suficientes para fundamentar el acto de emprender.
Lo sé, soy un poco ñoña, pero:
Ama tu proyecto y que salga de tu interior.
Que esté alineado con tus conocimientos, tus valores.
Si no te hace sentir empoderada, libre…
Has elegido mal. Porque tu decisión está tomada desde lo externo para aprovechar la oportunidad o porque parece rentable. Por ambición o por desesperación.
¿Qué ha pasado?
Los he tenido de abandonar porque he terminado quemada, por falta de motivación, porque me esclavizó. Porque no funcionó y me di cuenta que no era lo mío.
Todo es un aprendizaje, lo sé y si no hubiese sido así no hubiera podido decirte esto.
Mi consejo:
Si empiezas, replanteate tu idea, tu propuesta. Trabaja tu ser.
Si ya estás en ello, puedes conducirlo, eres el capitán de tu barco.
El martes 4 de junio comparto un directo con @coachbeht acerca de “Emprender con sentido”
Te invito a compartir con nosotras tu experiencia.

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